CRECIENDO EN AGRADECIMIENTO.
- Aug 16, 2019
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Dios desea que tengamos un corazón agradecido con Él y con nuestros hermanos, por lo tanto, necesitamos cultivar en nuestro corazón un espíritu rector y puro al hacerlo. De esta manera los que nos rodean serán animados a hacer lo mismo, y juntos podremos bendecirnos y expresar el amor verdadero que Dios desea. Hay miles de actitudes que podemos tomar al momento de corresponder al bien que nos hace una persona. Podríamos ir demasiado lejos en nuestro agradecimiento y caer en lisonjas o quizás quedarnos muy cortos y vernos mal agradecidos, sin embargo, podemos aprender de Dios, a través de las escrituras, la forma correcta de valorar y bendecir a las personas que amamos o que han hecho algo por nosotros.
Esto es algo que el Señor ha estado enseñándome las ultimas semanas y me gustaría compartírtelo.
A. Jesús nos manda amarnos unos a otros de la misma manera en que Él nos amó.
Podríamos decir muchas palabras bonitas, mandar tarjetas o dar regalos, pero éstas maneras, aunque son buenos detalles y buenas muestra de agradecimiento, no representan al cien por ciento el amor verdadero.
Vamos a ver qué el servir a nuestros hermanos es la verdadera muestra de amor que podemos darles. ¡Si! la manera de mostrar amor a nuestros hermanos es por medio del servicio. Es poner la vida por tu amigo.
En Jesús tenemos el mayor ejemplo de amor. Él puso su vida por sus amigos para demostrarles amor verdadero. Él los amó todo el tiempo que estuvo con ellos en la tierra, hasta el fin.
En realidad, Jesús no estaba correspondiendo a muestra de afecto por parte de sus discípulos, él estaba mostrando la manera de amar verdaderamente, porqué el deber de amar y bendecir al prójimo no tiene nada que ver con merecerlo o no. Amar y bendecir a nuestro prójimo es el resultado de amar a Dios y expresarle con los más cercanos a nosotros.
B …se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.
Esta cena no era cualquier cena, era una gran celebración. Jesús y sus discípulos recordaban el “paso” del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto hacia la libertad y la futura entrada a la tierra prometida gracias al sacrificio del cordero pascual. Había júbilo, alegría y mucho que disfrutar. Creo que nadie devoto y en sus sano juicio hubiera decidido hacer algo diferente, pero Jesús lo hizo. Él lo hizo para cumplir con lo profetizado y dar a conocer el verdadero significado que de aquella fiesta: Jesús era el verdadero cordero pascual que moriría por la salvación de sus amigos. Podemos ver que Jesús en un momento de fiesta y celebración hizo algo de mucha importancia para nosotros.
La biblia nos dice que él se quitó manto. ¡Que gran detalle! el manto como parte de la vestimenta de aquellos tiempos, era un símbolo de mayor honor, significaba que aquella persona era honorable y libre, por el contrario, poseer solo una túnica era considerado una marca de pobreza y posible esclavitud. Jesús, literalmente tomó la condición de un siervo de esa época.
La expresión “se quitó el manto, se colocó una toalla y comenzó a lavar los pies a sus amigos“, nos da la descripción de la tarea que realizaba un siervo de aquellos días.
Ahora podemos entender que, la razón por la cual Jesús se quitó la túnica, no fue por miedo a ensuciarla o por qué le estorbara para lavar los pies de sus amigos; lo hizo, en realidad, porque un siervo de aquella época no podía vestir un manto, y él quería enseñar a sus amigos lo glorioso que es servir y amar al prójimo, aun cuando implique renunciar a una posición de honor y comidad.
Jesús, por obediencia a su Padre, consideró a cada uno de sus amigos más importantes que Él. No solo lo hizo en el momento de la fiesta, dedicó su vida a lavarlos con su palabra, instruirles en la verdad, enseñarles el camino al padre, interceder por ellos y esperar con paciencia que el Padre hiciera la obra completa en cada uno de ellos.
Este es el sentir que nos describe Pablo y nos anima a seguir en filipenses. Es el tipo de sentir que nos anima a cultivar cada día de nuestra vida respecto a nuestro prójimo.
Una actitud de servicio y sacrificio por cada uno de nuestros hermanos, es lo que nos hace verdaderamente grandes e importantes en el reino de los cielos.
La grandeza de Jesús para nosotros, como su iglesia, se debe a la importancia de su labor. Su posición de siervo y su incondicional obediencia al Padre nos liberó del pecado y nos dio una nueva posición delante de Él. Jesús se consagró para hacer la voluntad del Padre y él desea que de la misma manera en la que el amó al Padre nosotros lo amemos a Él.
La obediencia es la única muestra de amor verdadero hacia Dios. Es lo único que pide como demostración de amor, incluso cuando signifique un sacrificio. Servir a nuestros hermanos, velar por ellos en oración, ayudarlos en sus necesidades, son el fruto que Dios quiere producir en nosotros.
C. La intercesión unos por otros como un fruto del amor de Dios.
“Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo. Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” Filipenses 1:8-11
Dios daba testimonio al corazón de Pablo de que los hermanos de Filipo eran hermanos perfectos y obedientes a la verdad, de gran gentileza, digna de ser conocida por todos. Pablo los amaba tan profundamente porque habían colaborado para su sustento y la obra de Dios desde el principio de su ministerio, y verdaderamente deseaba que fueran recompensados por sus obras. Tal era el amor y afecto que sentía por ellos que les llama “amados y deseados” “gozo y corona mía”. Vemos que realmente estás personas habían aportado tanto a la vida de Pablo y a la obra que la manera en que definió sus acciones fue: “un olor fragante, un sacrificio aceptable y agradable a Dios”.
En cierta forma, debemos reconocer que hay una incompetencia en nosotros para corresponder correctamente a nuestros hermanos ante sus muestras de amor y afecto, y esto es debido a que todo lo humano es imperfecto y no satisface realmente. Sin embargo, Dios nos enseña que todo lo que viene de él es perfecto y suficiente para hacer bien al hombre. Pablo lo sabía muy bien y ejercitó esta manera tan poderosa de bendecir a aquellos que él amaba.
Esta fue una carta con la cual el Señor me ayudó a entender y resolver este conflicto en mi corazón, ¿cómo puedo corresponder a esta persona? ¿Como puedo hacerle un bien, tanto como ella me lo está haciendo a mi? Al leerla, Dios me animo a perseverar en pedir lo celestial y perfecto para mis hermanos aunque obviamente esto no me excluye de poder tener algún detalle si tengo la oportunidad.
Vemos en ésta carta que Dios es testigo cuando hay un profundo amor por nuestro prójimo, y como consecuencia, despierta en nosotros un clamor por ellos enfocado en su bendición y prosperidad espiritual que afecta todo su entorno natural, es decir su familia, economía, relaciones, etc.
Podríamos desear lo mejor para ellos según nuestra propia opinión, pero hay algo más excelente que logrará bendecir y transformar la vida de nuestros hermanos de una manera mucho más abundante dé lo que deseamos para ellos.
Pedir por un crecimiento en el amor para cumplir el primero y segundo mandamiento, es orar para que nuestros hermanos puedan experimentar y conocer a Dios, de tal forma que caminen en perfección, y que en nada tengan que ser corregidos por Dios en su venida. ¿Sabes la bendición y recompensa que es esto? Yo quiero eso para toda aquellos que amo y que en algún momento han invertido en mi vida.
Pedir esto permitirá que se produzcan los frutos que Dios busca en ellos, que sean bienaventurados y prosperados en hacer la voluntad de Dios. Orar de esta manera abrirá la puerta para que Dios reine sobre ellos y sea glorificado, además un sin número de bendiciones sean derramadas sobre ellos.
Cómo dije antes, podemos seguir dando agradecimientos, tarjetas y regalos, pero cuando invertimos tiempo para orar por ellos y pedir que sean suplidas sus necesidades espirituales estamos desarrollando un amor verdadero que produce mucho más de lo que nos imaginamos y deseamos. ¡Dios es bueno y Justo y viene pronto para recompensar a sus santos!
Éste es el tipo de amor y servicio en el que Dios se deleita, y por medio del cual puede derramar paz, gozo, bendición y conocimiento de Él en sus vidas. Pablo lo hizo así, podemos verlo en toda la narrativa de la carta. Debemos estar seguros de que dar nuestra vida en servicio y oración por nuestros hermanos, es sin duda la mejor forma de corresponder o demostrar amor a ellos.
Jesús lo hizo así dejándonos ejemplo, se dio en servicio y en intercesión por sus amigos y el efecto de sus oraciones trasciende a nosotros de una manera poderosa. Si hoy estamos firmes en la fe es gracias a su intercesión. Así que, mi ánimo para ti y para mi es que podamos cultivar este tipo de demostración de amor con aquellos a los que queremos hacer bien, con aquellos con los que no sentimos en deuda o incluso con aquellos que no han hecho nada por nosotros.






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