UN CAMINO MÁS EXCELENTE
- Jun 26, 2018
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Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticeis. 1 Co. 12:31 Pablo describe un camino excelente por el cual andar y por medio del cual lograremos obtener lo mejor de Dios, lograremos ser verdaderamente útiles para el. La primera instrucción que nos da para encontrarlo es: SEGUIR EL AMOR. El dice síganlo, casi casi persiganlo, está es la primera condición del Señor para poder serle útil. Todo lo que el Señor hace es por amor. El nos predestinó por amor, nos salvo por amor, mando a su hijo por amor, Jesus murió en la cruz por amor al Padre y a nosotros. Pablo mismo sufrió todo por amor al Señor y por amor de los escogidos. El no hace nada a la fuerza o por conveniencia. El no estuvo forzado a desatar su plan a favor del hombre y el no está obligado a preparar una novia para su hijo y mucho menos por obligación vendrá por segunda vez. Él vendrá porque realmente nos ama. El nos está lavando con su palabra porque nos ama. El una y otra vez nos instruye, nos corrige y nos muestra la verdad por amor. En base a esta verdad es que Pablo nos insta a comenzar nuestro deseo de ser alguien útil para el Señor. Si tienes algún deseo de servir ve al Señor y comprueba que has iniciado bien. - SEGUIR EL AMOR IMPLICA IMITARLO. Pablo dijo respecto a esto: imítenme a mi como yo imito a Cristo. Y en filipenses 2.3-9 describió la conducta de Cristo la cual el imitaba cada día, respecto a su servicio a Dios y sus relaciones con las Iglesias. “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:3-4, 6-8 Una vez que sabemos que el amor es algo indispensable en el servicio a Dios, preguntémonos qué implica. Cuando hablamos de la crianza de un niño, del discipulado de un hermano o algún servicio en la Iglesia podemos ver qué sin duda nos es necesario el amor para llevarlo a cabo. Cuando el hermano que discípulamos se desanimó, ¡cuando nosotros mismos nos desanimamos, cuando somos criticados, cuando parece que solo nosotros tenemos esa carga, cuando batallamos contra algún pecado o alguna debilidad, cuando pensamos que nuestro cónyuge va en dirección opuesta a nosotros etc ¿qué tipo de amor necesitamos? 1 Corintios 13 nos da una descripción clara de aquellos aspectos del amor que en realidad son características mismas de Dios y que necesitamos para desarrollar el papel que tenemos en este momento. “El amor es sufrido, es benigno; no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…” 1 Corintios 13:4-8 Ojalá Dios nos dé la sabiduría para poder comprender lo que cada aspecto significa, pues de esta manera podremos permanecer fieles al Señor hasta su venida en cualquier circunstancia, en cualquier área de nuestra vida, en cualquier relación, en cualquier ministerio o servicio en la Iglesia. No estoy diciendo que esta es la manera en que debemos amar a las personas o al ministerio, estoy diciendo que esta es la manera correcta de amar a Dios, lo que nos permitirá permanecer haciendo su obra, y que Él al volver, obtenga fruto de nosotros. Este principio es lo que nos permitirá amarle y en ese amor poder edificar la obra de Dios. “Amamos al Señor de tal forma que permanecemos fieles a su voluntad, de tal forma que creemos lo que él dijo en Su Palabra y esto nos permite ver con fe a nuestros hermanos en lugar de ver su debilidad, creemos en el señor y en su suficiencia dentro de nosotros que soportamos las pruebas, las traiciones y salimos victoriosos sobre el orgullo, el rencor y la arrogancia. Amamos al señor de tal manera que esperamos en El, en su tiempo, en su forma y desarrollamos perseverancia, lo que al final, nos da la oportunidad de gozarnos por fruto de justicia en nuestra vida y en la vida de los que nos rodean






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